Las ausencias escogidas

Desear felices fiestas a todo el mundo es la expresión de lo que querríamos que fuera. Pero sabemos que aunque sería fantástico que las fiestas de Navidad fuesen días de paz, amor y felicidad, no siempre lo son. Y es importante ser consciente de ello y dejarnos sentir de verdad, aceptando nuestras emociones, sean las que sean.

Este año quiero poner sobre la mesa un tipo concreto de duelo y la forma en la que nos impacta, especialmente durante las fiestas navideñas.

En estas fechas se habla mucho del duelo por las ausencias inevitables, como la muerte o la enfermedad de los seres queridos, u otras circunstancias no deseadas. Todo el mundo, en mayor o menor medida, hemos vivido o vivimos la tristeza y la impotencia que comportan este tipo de pérdidas y la dureza que supone vivirlas.

De lo que no se habla tanto es de las ausencias deseadas o decididas, las de aquellas personas queridas que han decidido no estar por voluntad propia. Esta también es una situación en la cual debe elaborarse un duelo por parte de todo el mundo, porque cuando se rompe una relación entre dos personas, necesariamente cambia el grupo donde se mueven, y por lo tanto el dolor y la ruptura acostumbran a ser generalizados.

Si alguien no quiere estar con nosotros, no nos queda más remedio que respetar su decisión y aceptar la situación a pesar del gran dolor que nos pueda provocar. Incluso cuando la decisión de otra persona rompe aquello que nosotros estábamos intentando preservar con esfuerzo, y nos genera una gran decepción y frustración además de la tristeza de la pérdida.

Las decisiones maduras son aquellas en las que, además de lo que pretendemos conseguir, debemos preguntarnos también lo que queremos conservar, ya que la impulsividad puede acabar rompiéndolo todo.

Puede que este año seáis vosotros quienes habéis decidido ser las personas ausentes. Quizá por el contrario, sois quienes viviréis la ausencia de quien ha decidido no estar. En todo caso, tengan el color que tengan y generen las emociones que generen, estas fiestas seguirán siendo tan reales y vuestras como cualquier otra Navidad.

Deseo que viváis estas fechas con consciencia y aceptación, y que el año 2020 llegue cargado de decisiones maduras, objetivos y proyectos.