Te acepto en linkedin, pero no me molestes

A raíz de un interesante debate en linkedin iniciado por Álex López López el pasado viernes día 7 de septiembre, sobre el uso adecuado de dicha red, me he planteado una serie de reflexiones que han desembocado en este post, demasiado largo para responder de forma directa.

Dice Álex López: “El cliente de hoy no está en esta red social para comprar al primer proveedor que le contacta. Está para observar, valorar y contratar a los mejores”.
Hasta aquí, totalmente de acuerdo.

Y sigue: “Enviar una oferta de servicios a un miembro de linkedin sólo porque te haya aceptado, es posiblemente la manera más rápida de no venderle nunca”.
Aquí discrepo.

Aunque si un experto en redes afirma esto y la mayoría de los participantes en el debate apuntan que linkedin no es para vender y que les molesta recibir un correo donde un contacto reciente les ofrece sus servicios o les pide trabajo, deberé reflexionar de cara a futuros contactos.

¿Para qué aceptamos un contacto en linkedin si no nos interesa lo más mínimo lo que hace? ¿Si nos molesta que nos lo cuente? ¿Es que no podemos decir que no, si vemos que no nos encaja lo que nos proponen? De hecho, a mí me sorprende mucho más cuando alguien a quien no conozco de nada me pide contactar en linkedin sin un mínimo texto de cortesía, y cuando lo acepto no me dice nada más, ni me ofrece nada, ni me pide nada, ni me cuenta nada. ¿Para qué me ha pedido contacto? ¿Para acumularlos y poder decir que tiene más de 500?

Según mi humilde punto de vista como usuaria en redes sociales, es cierto que, linkedin es un escaparate d0nde compartir conocimiento y generar relaciones profesionales y debates fantásticos. Y también es cierto que, al menos algunos, estamos allí para generar negocio y en mi caso, para vender más servicios de formación.

La acción comercial ha cambiado mucho desde la aparición de las redes, pero sea como sea, la proactividad siempre ha sido necesaria, útil y valorada. Me preocupa que, en general, nos hayamos vuelto tan poco receptivos, empáticos y sensibles a las necesidades ajenas. Tan egocéntricos que parece que lo único importante sea el número de likes y comentarios recibidos, que aunque nos encanten, si no se traducen en facturación, no sirven más que para alimentar nuestro ego.

¿Qué se supone que deben hacer los comerciales si detectan un cliente potencial en linkedin? ¿Pedir contacto e ir mostrando lo buenos que son, comentando en los debates y acumulando seguidores sin más, esperando a que les llamen?

Del mismo modo, ¿Qué se supone que deben hacer los profesionales que buscan trabajo si ven una oportunidad en linkedin?

¿Qué es lo que molesta si un/a profesional contacta contigo de forma respetuosa a través de linkedin para ofrecerte algo que podría ser de tu interés o para pedirte lo que sea?

Yo entiendo perfectamente que alguien a quien he aceptado como contacto, contacte conmigo para venderme o para pedirme trabajo, unas veces me gusta más como lo hacen y otras menos. Lo que valoro y me ayuda a discernir si pueden ser los mejores y si podría establecer relaciones profesionales con ellos si hubiese la necesidad, es el cómo lo hacen. En mi opinión, el diferencial está cuando el contacto es respetuoso, creativo, empático, asertivo, profesional y sobre todo, personalizado.

Y como para mí es básica la comunicación, también valoro entre los mejores a los que me contestan de manera asertiva y respetuosa, aunque sea para decirme que no les mande más mails.

Una última reflexión: de acuerdo a mi experiencia, los mejores en las redes sociales y los más “gurús”, no siempre son los más humanos. Tanto en mis clientes como en mis proveedores, valoro el perfecto equilibrio entre profesionalidad y calidad humana, que sólo pueden mostrarme en una comunicación interpersonal.

Es sólo mi opinión. Para gustos, colores.