2017: Empiezo vacaciones y he estrenado despacho

Cuando se acerca el verano hay una pregunta que hacemos y nos hacen a menudo: ¿Qué harás en vacaciones?

Esta pregunta ofrece un abanico muy amplio de respuestas: algunas personas harán grandes viajes, otras harán viajecitos, unas irán al pueblo de cada año, unas cuantas se quedarán en casa, también habrá quien hará de voluntario para una causa solidaria y otro grupo dedicará el verano a estudiar. Es necesario recordar que algunos estarán buscando trabajo porque están en el paro, y otros, por voluntad propia o por necesidad, no harán vacaciones.

Deseo que este mes de agosto, con vacaciones o sin ellas, te sientas libre para dejarte sentir. Puedes leer aquí mis reflexiones.

Yo soy de las que este año haré vacaciones, y las haré quedándome en casa disfrutando del pueblo, la familia y los amigos. Estaré de vacaciones del 3 al 28 de agosto, los dos incluidos.

Aprovecho para comunicarte que este mes de julio he estrenado despacho con mucha ilusión. Me vas a encontrar en la calle Balmes, 9 – 1º 1ª. Despacho 2.

Reflexiones de verano

Soy alegría y tristeza, soy emoción y razón, soy humana y quiero sentirme libre para sentir.

Viviremos este mes de agosto en función de lo que nos esté pasando en ese momento y de cómo nos sintamos. Para unos serán las mejores vacaciones de su vida, para otros serán unas buenas vacaciones, para otros serán vacaciones difíciles y para otros no serán vacaciones. Todas las opciones son humanas, válidas, respetables y posibles.

Pensando en las diferentes vivencias que tendremos los unos y los otros de las vacaciones, y de las circunstancias en las que yo viviré las mías, he recordado experiencias de estos últimos años, que me han hecho observar dos tendencias contrapuestas que circulan por el ambiente. Son dos tipos de mensaje, que bajo mi punto de vista, nos pueden acabar haciendo sentir culpables de sentir.

La primera es una corriente que he vivido mucho en mi piel. Es aquella que te recuerda que si dices que te sientes muy feliz, seguro que escondes algo. Y recibes mensajes del tipo: “uy, esta sonrisa es falsa, detrás de ella se vislumbra algo escondido”, “es imposible estar tan feliz y positivo, seguro que no te estás enfrentando a la realidad”, “¿Cómo puedes sentirte feliz con las desgracias que hay en el mundo?” y “bla, bla, bla…”. Mostrarte súper feliz puede ser un inconveniente, y hasta puede ser motivo de exclusión en un grupo.

La segunda corriente, es la que prodiga la psicología positiva, debemos mirar siempre en positivo, tenemos que estar alegres y contentos y tenemos que ser unos súper héroes dispuestos a salir continuamente de nuestra zona de confort. Los comentarios que puedes recibir desde este lado son del tipo “no tienes ningún derecho a quejarte, deja de ser victimista”, “si tienes que venir a cenar con esta cara de asco, mejor que no vengas”, “te he pisado y te he menospreciado, aunque tú ahora no lo entiendas algún día verás que era lo mejor para ti” y “bla, bla, bla…”. Si no eres un héroe que vive todas las experiencias negativas sabiendo sacar una gran lección de vida, es que no eres nadie.

Escuchado a unos y otros gurús con espíritu crítico, yo he preferido sacara mis propias conclusiones. Aquí las comparto para quien pueda o quiera sacar provecho de ellas, y os animo también, si os apetece, a sacar las vuestras.

1. Puede ser que me sienta tan feliz que no tenga ganas de salir de mi zona de confort, porque la encuentro maravillosa y quiero mantenerme dentro de ella por los siglos de los siglos. Saldré de mi zona de confort cuando ésta me limite o me incomode, o cuando las circunstancias de la vida me obliguen a ello. Pero no lo haré porque alguien me diga que es lo que debo hacer ni porque sea el único camino.

2. Puede ser que quiera ir a cenar con mis amigos porque no quiero estar sola, pero no puedo dejar a mi tristeza en casa encerrada bajo llave, si yo vengo a cenar, mi tristeza también tendrá que tener un plato en la mesa y sentirse bienvenida.

3. Si te digo que estoy en un momento maravilloso de mi vida y que soy inmensamente feliz, quizá es verdad, aunque a ti te parezca imposible sentirte así algún día.

4. Estar enfadado, tener miedo, sentir envidia o desmotivación, es un hecho humano. No sólo tengo derecho a sentirme así, sino que es inevitable. Puedo decidir qué hago, pero no cómo me siento. Evidentemente en función de lo que haga puedo influir en mis emociones, y esto sí está en mis manos.

5. Haré las cosas que me vea en la necesidad de hacer, las cosas que crea que me van a ser útiles, las cosas que yo quiera hacer. No haré las cosas porque me las diga alguien. Por lo tanto si alguien quiere que yo haga algo, lo conseguirá antes haciéndome ver la necesidad de hacerlo que imponiéndomelo como dogma de fe.

6. Los cinco puntos anteriores los podéis compartir, los podéis rebatir, los podéis ignorar, o los podéis tirar a la papelera. Cualquier opción estará bien si es la que vosotros habéis decidido. Ninguno de nosotros tenemos la verdad absoluta, si es que ésta existe.

Yo quiero vivir este mes de agosto siendo consciente de mi misma y dejándome sentir. ¿Y tú? ¿Cómo quieres vivirlo?

Fotografía: obra de Enric Font