Los niños ya se han hecho mayores

Después de unas buenas vacaciones, vuelvo a conectar con las pilas cargadas y con ganas de nuevos proyectos.

Para ir empezando, comparto con vosotros algunas reflexiones surgidas después de tertulias al fresco de las noches de verano con persones de todo tipo, alguna soltera o viuda, otras separadas y también personas con la pareja de toda la vida. Individuos diversos con un solo punto en común: son padres y madres de hijos entre 17 y 20 años.

Antes de adentrarme en este apasionante tema, quiero mencionar que yo decidí no ser madre y que cada día que pasa estoy más satisfecha de esta gran decisión que tomé ahora ya hace 20 años.

Podemos leer mucho sobre los errores de los padres y madres en la transmisión de valores, en la educación, en como querer y dar afecto… Seguro que se equivocan y se equivocarán toda la vida. Ahora bien, ¿Y los hijos? ¿A partir de qué edad dejan de ser pobres víctimas y empiezan a ser responsables de algo?

¿Cómo pueden luchar un padre y una madre contra la crisis de valores que hay en la sociedad en general?

Este verano he visto padres y madres maltratados psicológicamente, menospreciados y no respetados por sus hijos. La mayoría justifican acciones injustificables de estos jóvenes, algunos de los cuales, bajo mi punto de vista, merecen el adjetivo de “pequeños monstruos”. Padres y madres abatidos, desgastados y tristes.

Hace tiempo, una persona desesperada con tres hijos, me decía que si volviese a nacer no tendría ninguno, y se aterrorizaba ella misma escuchándose decir eso, al mismo tiempo que no se atrevía a decírselo a nadie. ¿Nos debe extrañar tanto esta afirmación? ¿O es un sentimiento más común de lo que realmente la gente expresa en público?

Conclusión: La confianza es un valor muy frágil, difícil de construir y muy fácil de romper. Parece que los padres lo perdonan todo, pero en las relaciones con el resto de mortales, una sola acción puede deteriorar una relación de años. Es importante tener en cuenta que en la vida, todo aquello que hagamos y todo aquello que no hagamos, tendrá unas consecuencias. Ser responsable significa haberlas contemplado y aceptado previamente. Ya es hora que algunos padres se liberen de esta culpa que tanto pesa y dejen de asumir la responsabilidad que no les toca, los niños ya se han hecho mayores.