Cuando estamos atrapados – Ejercicio de empatía

Había una vez un hombre inteligente atrapado en su insatisfacción y en su rabia.

Era una persona sabia, de aquellas con las que en otro contexto te podrías pasar horas charlando de todo y de nada al fresco de una noche de verano. En una de aquellas tertulias inacabables después de una cena deliciosa y de un buen vino. Persona de la que puedes aprender muchas cosas, y aunque discrepando en muchos aspectos, siempre te enriquecen sus reflexiones.

Él cuestionaba la psicología, cuestionaba las formas en la comunicación, cuestionaba el sistema, cuestionaba a todo aquél que se le ponía delante, me cuestionaba a mí.

Cuestionar… ¡Una muy buena manera de aprender!

Su pasión defendiendo sus esquemas, lo arrastraba hacia una especie de tormenta tropical de aquellas que se lo llevan todo, como un tanque que por allí dónde pasa ya no crece jamás la hierba.

Cuestionando la dimensión psicológica de las personas, vivía preso de sus emociones.

Aquel hombre me hizo pensar en la obra de Pedrolo “Homes i NO”, donde durante todo el texto los protagonistas luchan contra un carcelero que les tiene encarcelados, hasta que descubren que detrás del carcelero hay más rejas, y que está tan encarcelado como ellos.

Aunque he quedado tocada después de la gran tormenta, todavía me aguanto de pie. Entiendo perfectamente que la vivencia que él tiene de la situación que está viviendo, le haga tener reacciones defensivas y agresivas indiscriminadas. Nos puede pasar a todos.

Me ha tocado recibir a mí, pero sé que no va conmigo, y eso me hace estar en paz.